jueves, mayo 10, 2007

Entrevista Exclusiva

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Entrevista exclusiva con un historietista legendario: Coco Binchuk
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Es una calurosa tarde de verano y camino bajo el soporífero vaho que emanan las caldeadas baldosas. Voy al encuentro de un hombre formidable, un héroe del papel y la tinta. Pronto llego a su casa de estilo victoriano (es igual a la de Víctor LaPlace) y golpeo la oscura puerta de algarrobo con la pesada aldaba de bronce.
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Desde interior de la casa, se asoma lentamente un hombre muy mayor a mí en su bata de piel de carpincho y me mira extrañado a través de sus lentes sucios y grasientos.
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- Buenas tardes Coco, somos de la revista "Nosotros, Vosotros y Ellos" y nos gustaría tener el honor de hacerle una entrevista
- ¿Cómo dice? ¿"Nuestros Ortos y Vellos"?
- No, señor. "NOSOTROS, VOSOTROS y ELLOS"
- Ahh! Pero cómo no hombre, pase que hace un frío de la gran siete afuera.
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Tomé asiento en un sillón polvoriento, raído, pero muy lindo. Contemplé los cuadros llenos de recortes que proclamaban sus logros a lo largo de todo el mundo y una oleada de admiración me despeinó el flequillo.
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- Póngase cómodo y péinese ese flequillo por Dios. - Me dijo con gran cordialidad y una sonrisa semidentada surcando su rostro de lado a lado.
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Comienza la entrevista
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- Cuénteme un poco de su historia. A los lectores les gustará conocer más detalles acerca una vida tan asombrosa como la suya.
- Nací en 1952 en el barrio de La Boca, hijo de padre hindú y madre nórdica. Mi padre me enseñó a meditar, me dio un mantra (Valde Rama, Valde Rama, Rama Rama Ole Ole), y hablábamos muchísimo sobre Buda. Pero lamentablemente no pude seguir el camino del Budinismo pues mi madre rompía mis meditaciones con sus gritos barbáricos para llamarme a cada rato. Mis padres eran muy pobres, tan pobres que solo podían permitirse una sóla empleada doméstica y dos vehículos. Por eso no me enviaron a la escuela. Triste y desolado, demasiado tímido para buscar compañía, me refugié en las viejas historietas que iba coleccionando. Y a través de ellas descubrí el mundo, me instruí y construí los conceptos de mi filosofía. En la adolescencia comenzaron mis primeros trabajos que sin éxito trataba de vender a los diarios. Hasta que uno de ellos supo apreciar mi trabajo y recibí mi primera paga.
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- ¿Qué empezó primero, el dibujo o el humor?
- Definitivamente el dibujo, Carlos. Siempre me gustó dibujar. Pero pensaba que escribiría historietas apasionantes de ciencia ficción, thrillers filosóficos... Cuando la gente se reía a carcajadas de mi trabajo, supe que lo mío era definitivamente el humor. Hice dos intentos fallidos de escribir personajes de ficción. Uno iba a llamarse "El Hombre Eólico" un superhéroe que por supuesto tenía la capacidad de nadar muy bien, y el otro "La Toronja Mecanizada, que descarté por sospechar que venía inconscientemente de algo que ya había visto. Después tenía un tercero que nunca publiqué porque me parecía que no iba a tener éxito. Se trataba de una invasión extraterrestre en Buenos Aires por unos seres llamados "Los Manos", pero rápidamente lo tiré a la basura.
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- Pero eso que usted me cuenta es sorprendentemente similar a El Eternauta, una historieta cumbre de la historieta Argentina.
- ¿El Eternauta? Nunca lo oí nombrar.... - Aquí le ahorro un disgusto y cambio de tema....
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- ¿Nunca retomó esos géneros olvidados? ¿No tendrá algo inédito exclusivo para mostrarnos?
- En algún cajón lo debo tener guardado.... Esperá ya vengo - Se escuchan ruidos similares a los de un simio revolviendo un placard - Aquí está - Vuelve contento y transpirando profusamente.
- ¿Cómo se llama? ¿De qué se trata?
- Se llama "El Vengador Enojado" (The Angry Vengator), pensaba llevarlo a U.S.A. Pero después de la devaluación me lo tuve que meter en el canto del (censurado). Cuenta la historia de un hombre con un pasado atroz, una infancia muy traumática y que busca hacer justicia por mano propia.
- ¿Y qué sucesos lo conviertieron en ese sombrío personaje?
- No sé, nunca pensé en explicarlo. Simplemente es como te conté. A la gente le gusta ver violencia sin justificación alguna. ¿A quién le importa lo que le haya pasado al Vengador? El tipo quiere venganza, quiere sangre, pelear como ninja.
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Fragmento de "El Vengador Enojado"
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Coco y su humor político
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- ¿Como descubriste la orientación contestataria de tu obra, Coco?
- Cuando era chico, siempre me gustaron las historias policiales y me dije que de grande escribiría sobre delincuentes, mafiosos, ladrones, hipócritas y canallas. En los políticos encontré justo lo que necesitaba.
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- ¿Y no se ofenden los funcionarios con tu humor tan cáustico?
- No, de hecho me han mandado un hermoso pacú envuelto el otro día (que preparé al horno), me besan la mejilla en la calle y hasta me mandaron ese hermoso ramo de flores - dice, señalando hacia la corona de rosas en una esquina de la habitación.
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Un temerario chiste publicado en 1985:

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Coco en la época de la dictadura
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- Decime Coco, ¿Cómo hiciste para sobrevivir a los siniestros secuestros militares siendo que tus caricaturas iban explícitamente en contra del régimen?
- Y la verdad yo no sabía nada de esas persecuciones a los intelectuales cuando comencé a dibujar. Luego me llamaron de un cuartel a una entrevista con el sargento García y fui temblando como una hoja. Para mi sorpresa, el tipo me felicitó acaloradamente por mi humor y me dijo que todo el ejército se cagaba de risa con mis historietas. Así que tomamos unos mates, firmé unos cuantos autógrafos, le hice una caricatura resaltando todos sus defectos y comenzó una hermosa relación de amistad.
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Aquí un ejemplo del trabajo de Binchuk en esa época:
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- Bueno Coco, eternamente agradecidos por el tiempo que nos ha brindado
- Por favor, si tiempo es lo que falta. Un cordial saludo a todos los lectores de la revista!

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Salgo otra vez a la calle y la noche me asalta por sorpresa. Le doy lo que tengo y sigo mi rumbo ¡Cómo había pasado el tiempo allí dentro! Voy caminando lentamente hacia mi auto cuando recuerdo que había venido en colectivo y cambio de dirección hacia la parada. Coco, que todavía está en la puerta, me mira primero extrañado y luego risueño y me dice: ¿Que te pasó, te perdiste? Lanza una carcajada casi demencial y pega un portazo. Un poco avergonzado, sigo caminando en ese otoño tan invernal con el grabador repleto de respuestas dentro de mi bolso. Ahí nomás me cae la ficha, me paralizo y lo saco apresuradamente. ¡No había apretado record! En fin, corrí para que no se me escaparan las ideas y plasmé aquí lo que recuerdo de aquella apasionante entrevista.

Armando Crack

Entrevistador especial